"En su juventud…, a travesaron la sierra buscando la salida al mar,… desistieron… y fundaron Macondo para no tener que emprender el camino de regreso. Era pues un ruta que no le interesaba, porque solo podía conducirlo al pasado."
Dicen que la definición de locura es: hacer lo mismo esperando resultados distintos. Leer el mismo número hojas, ejercitarnos el mismo número horas, seguir con la misma dieta, dormirnos y levantarnos a la misma hora, frecuentar los mismos lugares, afrontar la vida de la mis manera; nos darán los mismos resultados que hasta ahora hemos logrado.
De la misma manera que reconocemos el destino de una calle que por la cual ya caminamos, repetir las decisiones de nuestro pasado provocaran resultado muy similares a los actuales. Regresar sobre nuestros pasos solo nos lleva a lugares donde ya hemos estado.
El pasado, algunas veces con hermosos y tras con dolorosos recuerdos, es la incuestionable evidencia de nuestra divina posibilidad de experimentar y aprender.
Lo que hemos hecho, decidido, evadido, afrontado, resuelto, en el pasado nos ha traído al hoy, por lo tanto haciendo una valiente y sincera evaluación de lo sucedido, sabemos como llegar aquí, a nuestro ahora, pero muy probablemente donde estemos no es adonde queríamos llegar, por que es nuestra naturaleza, de hecho la esperanza del éxodo nos mantiene en búsqueda constante, nos mantiene vivos.
Por lo tanto, con ese análisis sabemos que hicimos bien y que hicimos mal, y sí no estamos donde queremos, ¡¿Por qué repetir la misma fórmula?!, ¿por qué cometer los mismos errores, una, otra y otra vez?, ¿Por que pelear por la mismas razones? ¿Por qué molestarnos con las mismas ofensas? ¿Por qué usar las mismas herramientas? ¿Por que buscar la misma ayuda? ¿Por qué reaccionar de igual manera ante la misma situación?.
Lo que hicimos en el pasado nos ha traído a donde ahora estamos pero muy probablemente no nos alcance para llegar donde queremos. Con la misma contundencia con la que nuestro pasado ha formado nuestro presente, hoy podemos decidir y hacer para forjar el futuro que queremos.
Sacrifiquemos un poco, cedamos ante la evidencia, con humildad aceptemos nuestras equivocaciones y reconozcamos nuestros defectos, y hagamos al menos un pequeño cambio, unos centímetros de cambio de dirección hoy provocaran varios kilómetros de diferencia con los años.
Como decía mi abuelo Lorenzo, en cuyo nombre llevaba la bendición, "la primera vez que nos equivocamos es error, la segunda es estupidez".
Por el placer de compartir.