miércoles, 2 de septiembre de 2009

¿Y qué?

¿Y qué?, sí cuando mis ideas dejan de revolverse pienso en tí, y cuando dejas de ordenar las tuyas, piensas en mí.
   
¿Y qué?, sí puedo entrar por tus ojos cada vez que los abres y te quedas dentro mío cada vez que los cierro.
       
 ¿Y qué?, sí cuando me acerco ries y cuando estoy triste aveces tu estás y otras tu no estás.
   
¿Y qué?, sí cada vez que te vuelvo ver, pareciera que ayer fue cuando ahogaste mi almohada con tu perfume.
   
¿Y qué?, sí juntos desbaratamos el mundo, mientras cabalgamos unidos en las similitudes y complementarios en las diferencias.
   
¿Y qué?, sí te recuerdo cada mañana y tu me buscas para decirme que te acuerdas de mi, dulce danza interminable.

Y si, te conozco lo suficiente para saber que eres aballasalladoramente bella. Y si, me tienes siguiendo tu sombra por que me gusta como sabes cuando eres felíz.

martes, 1 de septiembre de 2009

Es como un temblor de tierra

... porque en una ocasión en que éste explicaba con muchos pormenores el mecanismo del amor, lo interrumpió  para preguntarle: <<¿qué se siente?>> José Arcadio le dio una respuesta inmediata.
- Es como un temblor de tierra.


A caso no es una de las mejores definiciones  para probablemente el acto más placentero que nuestro cuerpo puede experimentar, a mi parecer solo superado por un sincero y fuerte abrazo cuando tenemos frío en el alma.

¿Y tu que sientes cuando haces el amor?, a caso una intempestiva fuerza que baja desde uno de tus cabellos hasta el final de los dedos de tu pie y de regreso, en un constante ir y venir, que te atraviesa toda, que te hace sentir viva, te hace temblar, gritar, gemir, una fuerza descomunal, electrizante, incontrolable como cien caballos a trote limpio acuñando las espuelas sobre tu espalda, provocando un ruido ensordecedor escuchado por cada espera tu piel, como la caída de una poderosa cascada,

¿Y tu que sientes cuando haces el amor?, a caso un descansar , una ventana de escape para saltar al otro lado, llena de paz y calma, mirando hacia delante dando pasos sobre la humedad de la mañana, con un crujir de hierba que sientes en las palmas de los pies, cuando todo empieza, desde donde todo es posible, percibiendo con todos tus sentidos y sin esfuerzo el olor a tierra mojada, como acariciada en cada cachito de piel por una atrevida, escalofriante y seductora neblina, alimentando tu alma, dando de beber a tu sedienta piel, como una limpia mañana de rocío.

¿Y tu que sientes cuando haces el amor?, a caso como apagando un incendio, mojando cada ápice de fuego que encuentras a tu paso, provocando al peligroso juego de apagar fuego con fuego, consumiendose el uno al otro, cansándose, diciendo con caricias, aquí estoy, para ti, contigo y en ti, humediciendo hasta el último rincón de tu cuerpo, bebiendo de el y de ella, tratando de pacificar el calor que te nace a la mitad del cuerpo y te nubla la vista, intentando apaciguar al menos por un tiempo el ardor de entrañas que te come, para terminar con paz en el alma, con el cuerpo cansado y con un fuego que esta volviendo a nacer, como tomar un gran vaso de agua helada.

¿Y tu que sientes cuando haces e amor? un crujir de huesos, un choque de dos fuerzas contrarias y complementarias, la naturaleza buscando el orden para abarcar el espacio vacío, un reacomodo constante buscando la perfección, un vibrar de corazones, miradas pedidas, instantes de recuerdos buscando conexión lógica, queriendo salir pero quedandote por no poder escapar a la fuerza de la naturaleza, sintiendo el fin del mundo en el pequeño espacio que ocupas, sintiendo que vuelves nacer una vez cuando termina, como en un temblor de tierra.

¿Y tu que sientes cuando haces el amor, ¿y tu?, ¿y tu que sientes cuando deshaces el amor?.

Lo esencial es no perder la orientación.

Dicen que más vertiginoso que la punta del monte Everest, es una hoja en blanco retando al que pretende quitarle su inmaculada pulcritud. Y aquí estoy, con la firme intención de vencer al dragón del miedo para salvar a la princesa de las hermosas palabras.
... el suelo se volvió blando... el mundo se volvió triste para siempre... donde las botas se hundían en pozos de aceites humeantes y los machetes destrozaban lirios sangrientos y salamandras doradas. <>, decía José Arcadio Buendía. <>.

Concuerdo con José Arcadio, es muy importante no perder la orientación, salvo algunas veces que sin orientación llegamos a donde queremos, no sin muchísima fortuna, no tener un rumbo fijo, nos mantendrá caminando en círculos alredor de la misma montaña, desgastando nuestro víveres, deshidratándonos, apagando poco a poco el brillo de nuestros ojos, matando nuestro espíritu

Recuerdo perfecto la vez que papá con su inagotable fuente de ingenio e insaciable deseo de compartir, me llevo a la habitación que años atrás fuera una muy concurrida tienda, cuando el abuelo aún vivía, tomo un espejeo, sobre el espejo colocó un mapa, un mapa mundi, sobre el mapa mundi  puso un barco exactamente en México, y me pregunto:

- ¿a donde quieres que vaya el barco? y lo moveré con mi mente, dijo.
- a España, dije, con tono retador mezclado con escepticismo, apuntando con mi dedo.

Y el barco se empezó a mover, lento, pero se movía, mi cabeza no podía creer lo que mis ojos veían, era increíble, mi papá es mago y me lo había dicho, pensé.

- ¿ahora adonde?, dijo.
- al polo sur, contesté.

Tal vez entre más difícil sea el acceso al lugar, - pensé -, su mente tenga muchos problemas para hacer llegar el barco. Pero el barco se movió otravez, sin perturbación alguna, suave como una caricia.

Y en el preciso instante en el que mi mundo construido a partir de aquellas cosas que daba por ciertas, sin refutación alguna, como que la mente no podía mover cosas, se empezaba a desplomar. El empezó a reír, a reír y a reír
.... pero ¿cómo escapar de esa montaña, sin diferenciar el norte del sur, el este del oeste? y ¿cómo diferenciar los puntos cardinales sin una brújula?, ¿cómo hacer funcionar una brújula sin una aguja imantada?.
... mientras con su mano derecha sostenía el espejo, con la izquierda dirigía el imán que guiaba el barco.

¿Cuál es el imán que usa tu brújula?, ¿con que imán estas dirigiendo tu barco?, ¿cuál es tu escala de valores y principios para tomar decisiones? ¿tu familia? ¿un futuro mejor? ¿trascender?, ¿el dinero? ¿la paz el mundo?, es fácil encontrarla, solo responde a la pregunta ¿que es aquello por lo cual, sin chistar, darías la vida?.

Una vez encontrado tu imán, imanta tu brújula, ella te dirá el norte y el sur, el este y el oeste, de tu propio mundo. Entonces empieza a mover tu barco hacia allá, a ese punto en el infinito, llamado el porvenir, y alístate para saciar tu corazón de satisfacción cuando tus sueños se hagan realidad.
Hasta el más leve aleteo de una mariposa puede cambiar nuestro rumbo, cuando no sabemos a donde vamos.

jueves, 27 de agosto de 2009

Porque solo podía conducirlo al pasado.

"En su juventud…, a travesaron la sierra buscando la salida al mar,… desistieron… y fundaron Macondo para no tener que emprender el camino de regreso. Era pues un ruta que no le interesaba, porque solo podía conducirlo al pasado."
Dicen que la definición de locura es: hacer lo mismo esperando resultados distintos. Leer el mismo número hojas, ejercitarnos el mismo número horas, seguir con la misma dieta, dormirnos y levantarnos a la misma hora,  frecuentar los mismos lugares, afrontar la vida de la mis manera; nos darán los mismos resultados que hasta ahora hemos logrado.
De la misma manera que reconocemos el destino de una calle que por la cual ya caminamos, repetir las decisiones de nuestro pasado provocaran resultado muy similares a los actuales. Regresar sobre nuestros pasos solo nos lleva a lugares donde ya hemos estado.

El pasado, algunas veces con hermosos y tras con dolorosos recuerdos, es la incuestionable evidencia de nuestra divina posibilidad de experimentar y aprender.

Lo que hemos hecho, decidido, evadido, afrontado, resuelto, en el pasado nos ha traído  al hoy, por lo tanto haciendo una valiente y sincera evaluación de lo sucedido, sabemos como llegar aquí, a nuestro ahora, pero muy probablemente donde estemos no es adonde queríamos llegar, por que es nuestra naturaleza, de hecho la esperanza del éxodo nos mantiene en búsqueda constante, nos mantiene vivos.

Por lo tanto, con ese análisis sabemos que hicimos bien y que hicimos mal, y sí no estamos donde queremos, ¡¿Por qué repetir la misma fórmula?!, ¿por qué cometer los mismos errores, una, otra y otra vez?, ¿Por que pelear por la mismas razones? ¿Por qué molestarnos con las mismas ofensas? ¿Por qué usar las mismas herramientas? ¿Por que buscar la misma ayuda? ¿Por qué reaccionar de igual manera ante la misma situación?.

Lo que hicimos en el pasado nos ha traído a donde ahora estamos pero muy probablemente no nos alcance para llegar donde queremos. Con la misma contundencia con la que nuestro pasado ha formado nuestro presente, hoy podemos decidir y hacer para forjar el futuro que queremos.
Sacrifiquemos un poco, cedamos ante la evidencia, con humildad aceptemos nuestras equivocaciones y reconozcamos nuestros defectos, y hagamos al menos un  pequeño cambio, unos centímetros de cambio de dirección hoy provocaran varios kilómetros de diferencia con los años.

Como decía mi abuelo Lorenzo, en cuyo nombre llevaba la bendición, "la primera vez que nos equivocamos es error, la segunda es estupidez".


Por el placer de compartir.