martes, 1 de septiembre de 2009

Lo esencial es no perder la orientación.

Dicen que más vertiginoso que la punta del monte Everest, es una hoja en blanco retando al que pretende quitarle su inmaculada pulcritud. Y aquí estoy, con la firme intención de vencer al dragón del miedo para salvar a la princesa de las hermosas palabras.
... el suelo se volvió blando... el mundo se volvió triste para siempre... donde las botas se hundían en pozos de aceites humeantes y los machetes destrozaban lirios sangrientos y salamandras doradas. <>, decía José Arcadio Buendía. <>.

Concuerdo con José Arcadio, es muy importante no perder la orientación, salvo algunas veces que sin orientación llegamos a donde queremos, no sin muchísima fortuna, no tener un rumbo fijo, nos mantendrá caminando en círculos alredor de la misma montaña, desgastando nuestro víveres, deshidratándonos, apagando poco a poco el brillo de nuestros ojos, matando nuestro espíritu

Recuerdo perfecto la vez que papá con su inagotable fuente de ingenio e insaciable deseo de compartir, me llevo a la habitación que años atrás fuera una muy concurrida tienda, cuando el abuelo aún vivía, tomo un espejeo, sobre el espejo colocó un mapa, un mapa mundi, sobre el mapa mundi  puso un barco exactamente en México, y me pregunto:

- ¿a donde quieres que vaya el barco? y lo moveré con mi mente, dijo.
- a España, dije, con tono retador mezclado con escepticismo, apuntando con mi dedo.

Y el barco se empezó a mover, lento, pero se movía, mi cabeza no podía creer lo que mis ojos veían, era increíble, mi papá es mago y me lo había dicho, pensé.

- ¿ahora adonde?, dijo.
- al polo sur, contesté.

Tal vez entre más difícil sea el acceso al lugar, - pensé -, su mente tenga muchos problemas para hacer llegar el barco. Pero el barco se movió otravez, sin perturbación alguna, suave como una caricia.

Y en el preciso instante en el que mi mundo construido a partir de aquellas cosas que daba por ciertas, sin refutación alguna, como que la mente no podía mover cosas, se empezaba a desplomar. El empezó a reír, a reír y a reír
.... pero ¿cómo escapar de esa montaña, sin diferenciar el norte del sur, el este del oeste? y ¿cómo diferenciar los puntos cardinales sin una brújula?, ¿cómo hacer funcionar una brújula sin una aguja imantada?.
... mientras con su mano derecha sostenía el espejo, con la izquierda dirigía el imán que guiaba el barco.

¿Cuál es el imán que usa tu brújula?, ¿con que imán estas dirigiendo tu barco?, ¿cuál es tu escala de valores y principios para tomar decisiones? ¿tu familia? ¿un futuro mejor? ¿trascender?, ¿el dinero? ¿la paz el mundo?, es fácil encontrarla, solo responde a la pregunta ¿que es aquello por lo cual, sin chistar, darías la vida?.

Una vez encontrado tu imán, imanta tu brújula, ella te dirá el norte y el sur, el este y el oeste, de tu propio mundo. Entonces empieza a mover tu barco hacia allá, a ese punto en el infinito, llamado el porvenir, y alístate para saciar tu corazón de satisfacción cuando tus sueños se hagan realidad.
Hasta el más leve aleteo de una mariposa puede cambiar nuestro rumbo, cuando no sabemos a donde vamos.

1 comentario:

Gabriescritos dijo...

¿Dónde está el v.c.? ¿Quién es el que escribe esto? Jijiji... La verdad es que me hizo pensar y tomar en este momento un buen respiro para continuar dejándome llevar por mi propia brújula...